A diario debemos saber resistir. Como así también debemos estar allí cuando alguien ya no puede resistir por sí mismo, y necesita saber que del otro lado existe alguien, en quien puede confiar. Porque así debe ser una amistad, así debe ser todo tipo de relación; estar presente y nunca olvidarse de lo que el otro nos ha dado. Si lo olvidas, o si ya no te importa...entonces no vale la pena esa persona. ¿Queda claro? Es decir, que no vale la pena entristecerse o morir en vida por alguien que, aunque para nosotros sí...en realidad no vale la pena.
Es fundamental siempre permanecer FIEL a dicha persona; siempre dar una mano cuando el otro la necesita. Pero, ¿qué pasa cuando nosotros damos cada vez que esa persona lo necesita, pero ella no nos retribuye lo mismo? Pues, sencillo. En tal caso no estamos en presencia de una relación VERDADERA. No se trata de una relación equitativa, honesta y fiel. Por ende, tampoco debemos dejar la vida en ella; aún así, podemos continuar dando, pero sólo si esa persona también nos da algo a cambio. Muchos estarán en contra de mi opinión, ya que dirán que no es así, puesto que el amor se basa en dar sin pensar en lo que vamos a recibir. Ok, de acuerdo, pero si así fuera...estaríamos siendo esclavos de la otra persona, ¿verdad? Y ya la sociedad ha dejado atrás la etapa de esclavitud; ya que no era JUSTA para los esclavos. No era una relación equitativa.
Así que, cada vez que vayamos a comenzar una relación, debemos analizar si cada vez que entreguemos algo...vamos a recibir aunque sea dos palabras de la otra persona. No es necesario pensar en que lo que nos entreguen a cambio, será algo material. ¡En lo absoluto! es más, si nos dan a cambio un objeto material...tampoco estamos en presencia de algo honesto. Porque cuando en verdad se quiere a alguien, no es necesario dar objetos para demostrarlo...sólo basta con nuestros actos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario